Preguntas frecuentes


Los ambientes integrados favorecen la cooperación espontánea, el respeto mutuo y crean la necesidad de compartir experiencias, dudas y conocimiento entre sus pares. La dinámica de aprender, enseñar y ser ayudado por un par afianza la seguridad personal de cada niño y desarrolla su autoestima. La experiencia de aportar y enriquecer posiciona a los niños, mas allá de su edad, en un lugar de igualdad, compromiso y respeto.

La mente de todos los niños posee una capacidad maravillosa y única: la de absorber conocimientos transitando un sendero de desafíos, frustraciones y logros en donde todo es goce.

Podemos asegurar que la pedagogía Montessori es para todos los niños, sin embargo, no para todos los padres. Es imprescindible el compromiso, la disponibilidad emocional y el respeto por los tiempos y necesidades del niño para acompañarlo en su desarrollo.

A través de la pedagogía Montessori los niños adquieren herramientas y capacidades que les permiten desenvolverse en cualquier circunstancia de la vida; ya sea educativa, social o recreativa. Con estas habilidades y la confianza en ellos mismos, los niños generan su propio poder de adaptación a situaciones nuevas.

Los niños aprenden lengua, matemáticas, ciencias, historia, geografía, etc. Las Guías entrenadas en el método Montessori son el puente entre el ambiente enriquecido y los niños. Los materiales específicamente diseñados invitan a realizar conexiones entre la idea abstracta y el material concreto. A través de una cuidadosa observación y registro las Guías acompañan en la exploración y descubrimiento de las diferentes áreas, logrando asi que cada uno de los niños complete los objetivos mínimos correspondientes a su edad.

La diversidad es un hecho. Una realidad en la escuela, en la vida. Todos somos diferentes. Montessori House valora y acoge a cada alumno por ser quien es, sin ningún tipo de discriminación por razón de sexo, procedencia, raza, nivel social, sobredotación o capacidad diferente en el marco de respeto a los derechos humanos fundamentales. Recibiendo y atendiendo a cada cual y comprendiendo que cada niño, cada ser humano, tiene diferentes necesidades y capacidades; ayudándolos por tanto, a desarrollarse.

Te invitamos a ver el video El cazo de Lorenzo, para comprender nuestra mirada sobre la integración. Ver video.

María Montessori elaboró un material específico que constituye el eje fundamental para el desarrollo e implantación de su método. No es un simple pasatiempo, ni una sencilla fuente de información; es más que eso, es material para aprender. Están ideados a fin de captar la curiosidad del niño. Estos materiales, cuidadosamente diseñados, desarrollan los aspectos sociales, emocionales e intelectuales y responden a la necesidades de los niños, a la vez que pueden ser utilizados individualmente o en grupos para participar en la narración de cuentos, conversaciones, discusiones, esfuerzos de trabajo cooperativo, canto, juegos al aire libre y actividades lúdicas libres o guiadas. De esta forma se asegura la comunicación, el intercambio de ideas, el aprendizaje de la cultura, la ética y la moral.

Muchas veces se nos olvida que los niños y los adultos no actuamos de la misma manera y es por ello que constantemente necesitamos evaluar los logros de nuestros hijos. Con esta actitud dejamos de ver que para ellos la mayoría de sus acciones ya conllevan un logro; la certeza de haberlo conseguido o la adquisición de los resultados durante la práctica. El Método Montessori considera la apropiación del saber como un logro personal, por lo cual no hay necesidad de demostrar lo aprendido más que a uno mismo. Los niños no son expuestos a evaluaciones de ningún tipo; sin embargo a través de la observación cuidada, las Guías registran sus actividades, tanto en lo específico del trabajo con el material como en lo que se refiere a lo actitudinal, personalidad y vincularidad. Internamente, se presenta la evolución de cada niño cada 15 días, y esa información se verá reflejada en los informes semestrales que se entregan a los padres.

El clima de libertad y respeto que reina en los ambientes es consecuencia de normas de convivencia que se practican cotidianamente. Estas reglas junto con el acompañamiento de las Guías, permiten a los niños reflexionar sobre su propio trabajo y comportamiento, y a partir de allí, al igual que con el trabajo con los materiales específicos, tienen la posibilidad y la oportunidad de pensar en los aspectos que necesitan seguir trabajando. Con esta mirada, valoramos la construcción del proceso evolutivo de cada uno de los niños.